El neojudaísmo, la libertad en Cristo y el pueblo de Dios hoy (I)

 A pesar de que ha existido discusión incluso entre los cristianos del siglo II,  últimamente y gracias a las tecnologías de información, podemos darnos cuenta de un fenómeno que se ha extendido por muchas iglesias y congregaciones cristianas: creyentes que sustituyen su vocabulario habitual por "modismos hebreos", púlpitos adornados con la bandera de Israel al lado de la bandera de la Iglesia y la llamada estrella de David, incluso toques de cuernos de carnero (shofares), danzas circulares con panderetas y pañuelos y la insistencia en que los cristianos gentiles debemos adoptar leyes de dietas, guardar el sábado o celebrar fiestas antiguas que incluso muchas ni siquiera se encuentran en el Antiguo Testamento.

Lucas Cranach - Ley y Gracia - Verdammnis und Erlösung (1536)
Schlossmuseum Friedenstein, Gotha / Galería Nal. de Praga

Bajo la promesa de "recuperar nuestras raíces hebraicas" muchos creyentes de manera sincera están cayendo en un laberinto de anacronismos históricos y en un tropiezo doctrinal tan antiguo como el cristianismo mismo: el legalismo judaizante (Pérez Millos)

¿Es esto una señal de mayor espiritualidad, o es un retroceso peligroso que la cruz ya dejó atrás? Para poder responder esto y con fundamento bíblico tenemos que examinar la historia, el testimonio de Gálatas y las palabras del propio Jesús.

1. La paradoja de las "raíces"

Un aspecto bastante interesante del movimiento neojudaizante moderno es que muchas de las costumbres que promueve ni siquiera provienen del Antiguo Testamento, sino del judaísmo rabínico tardío y medieval (Vidal).
  • La indumentaria y la kipá: El uso del solideo o kipá para orar es una costumbre rabínica muy posterior al siglo I; en documentos medievales por ejemplo, muchos judíos entraban a la sinagoga con la cabeza descubierta (Vidal). Cuando un varón creyente y gentil se cubre la cabeza para orar pensando que agrada a Dios, contradice directamente la instrucción apostólica de 1 Corintios 11:4, donde Pablo enseña que el hombre deshonra su cabeza al cubrirse durante la oración (Vidal).
  • Danzas y balanceos: Este tipo de danzas y rituales que hoy se imitan en ciertas reuniones no tienen orígen bíblico; provienen del movimiento jasídico del siglo XVIII en Europa del Este, surgido para dinamizar el culto judío de la época mediante este tipo de expresiones (Vidal)
  • El "doble pacto": El cual sostiene que el pueblo judío posee una vía de salvación paralela y exclusiva, afirmando que no necesita arrepentirse ni creer en Jesucristo para estar bien con Dios (Vidal). El Nuevo Testamento rechaza completamente esta idea: Pedro proclamó ante el Sanedrín en Jerusalén que "en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12).

2. La advertencia de Gálatas

Aunque parezca una discusión reciente, cuando el apóstol Pablo fundó comunidades en Galacia, proclamó un mensaje de libertad: Dios justifica al pecador únicamente por gracia, mediante la fe en la persona y obra consumada de Jesucristo, sin obras de la ley humana (Henry, Pérez Millos).

Poco después, llegaron falsos maestros que decían:
"Creer en Jesús está bien, pero no basta. Si de veras quieres pertenecer al pueblo de Dios y alcanzar la plenitud de la promesa, debes circuncidarse, guardar el sábado y acatar las leyes ceremoniales de Moisés"

Pablo reaccionó en sus cartas "¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad...? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?" (Gálatas 3:1,3).

El añadir condiciones ritualistas, o de liturgia o de dietas a la salvación desvirtúa la suficiencia de la cruz (Henry, Ryrie). En palabras de Pablo: "si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo" (Gálatas 2:21). En el Concilio de Jerusalén (Hechos 15), los apóstoles expusieron la controversia: exigir a los discípulos gentiles el yugo ceremonial mosaico era tentar a Dios y desconocer que todos somos salvos por la misma gracia (Pérez Millos, Vidal).

3. La Ley y el Templo

Para entender por qué no teiene sentido regresar a los ritos veterotestamentarios (pertenecientes al Antiguo Testamento), es importante distinguir entre el propósito moral de la Ley y la razón de sus ceremonias:


  • La Ley moral: Resume la santidad eterna e inmutable de Dios (amar a Dios y al prójimo) y evidencia la incapacidad del ser humano para salvarse por sus propias fuerzas (Romanos 3:19–20) (Berkhof, Pérez Millos).
  • El fin absoluto del orden ceremonial: Los sacrificios de corderos, el sacerdocio de Aarón, las fiestas anuales y el templo terrenal eran tipos proféticos diseñados para apuntar hacia Jesús (Robertson, Pérez Millos).

La partida de la Gloria

En el Antiguo Testamento, el profeta Ezequiel contempló la visión de la gloria de Dios (Shekinah) elevándose del propiciatorio, abandonando los atrios del santuario y deteniéndose en el monte frente a la ciudad antes de retirarse, dejando el templo expuesto al juicio babilónico (Ezequiel 10–11) (Vidal).

En el Evangelio de Mateo, Jesús sigue exactamente ese mismo itinerario judicial (Vidal): tras denunciar la hipocresía de los líderes religiosos en el templo y pronunciar su lamento sobre Jerusalén, sale del recinto y declara: "He aquí vuestra casa os es dejada desierta" (Mateo 23:38). Luego se sienta en el Monte de los Olivos a profetizar su destrucción completa (Mateo 24:1–2). Cuando expiró en el Calvario, el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo por la mano de Dios (Mateo 27:51), certificando que todo el sistema ritual terrenal había caducado para siempre (Pérez Millos, Vidal). Intentar revivir hoy esas sombras es volver las espaldas a la luz de Cristo.

4. ¿Quién es el verdadero pueblo de Dios hoy?

El principal problema detrás de la "fascinación neojudaizante" es confundir un estado secular terrenal moderno o un linaje étnico con el pueblo espiritual del pacto divino (Robertson).

Dios no hace acepción de personas ni juzga la historia con dobles estándares morales (Vidal): el pecado es pecado tanto en Roma como en Guatemala o en un estado secular de Oriente Medio que tolera la inmoralidad pública en sus calles. La bendición de Dios nunca ha dependido de una bandera geopolítica, sino de la fidelidad y la fe en Su Hijo (Robertson, Chapman).

  1. Un solo olivo y una sola familia: La pared intermedia de separación fue derribada en la cruz (Efesios 2:14–16) (Robertson).

  2. Los auténticos descendientes de Abraham: En Gálatas 3:7, 29 nos dice: "Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham... Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa". La simiente prometida a Abraham se mide por la unión vital con Cristo por medio de la fe (Robertson, Henry).

  3. El Israel de Dios: Al cerrar Gálatas, Pablo bendice a una comunidad bien definida: "Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios" (Gálatas 6:16). El Israel de Dios son todos aquellos —judíos y gentiles creyentes— que han sido hechos una nueva creación en Cristo (Robertson, Pérez Millos).

Mirando hacia adelante

Adoptar vestimentas ajenas, modismos hebraicos o ritos abolidos no añade un ápice de santidad a nuestra vida; solo introduce legalismo, confusión y desconfianza en la suficiencia de la cruz (Pérez Millos). El creyente descansa en el Calvario, adorando a Dios en espíritu y en verdad.

En la Parte 2 abordaremos el "reloj profético detenido" y examinaremos la cronología de las 70 semanas de Daniel.

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